koldo's profilemusical fantasy lightPhotosBlogLists Tools Help

koldo tonto

Photo 1 of 99

musical fantasy light

(el juego es real)
Este Blog quedó abierto un 1 de Junio de 2006 como un regalo personal el día de mi cumpleaños a modo de experimento literario, que a día de hoy ya ha concluido. Más abajo dispones de un link de descarga de una publicación en pdf recopilando el resultado final de dicho experimento. También está a disposición una versión en papel en la siguiente dirección web: http://www.bubok.es/libro/detalles/10635/Musical-Fantasy-Light-El-juego-es-real
4/22/2009

GAME OVER


Musical Fantasy Light, el juego es real    Musical Fantasy Light, el juego es real Luis Ángel Abad El fin de semana compramos por los bares un juguete, una bola de plástico emanando una luz giratoria. Y mirándola fijamente... Hemos descubierto que el juego existe. No es broma. El juego es real.
11/5/2007

así nace un santo

 
Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz. Salmos 37:11
 

Puesto que no podemos suponer la existencia de milagros, pero la búsqueda de los mismos parece una evidencia constatable objetivamente a lo largo de la Historia, los milagros significan algo. Esta evidencia de la búsqueda de milagros confiere al significado de los milagros algo proporcionalmente valioso al hecho de que se ofrece como una constante, a pesar de que precisamente nunca se pueda suponer su existencia.

juanpabloII

El acento cae por tanto en este afán de búsqueda, y más concretamente, en el depositario de la atención que promueve esa búsqueda tan extraña. Así, la constatación histórica de una lista de milagros apuntaría, en la atención promovida por determinadas personalidades para convocar interpretaciones que buscan atribuírselos, la evidencia de que es posible un tipo de carisma excepcional, que justamente se reconoce en la persona en proceso de santificación. Y no tanto por una fría y pragmática decisión vertical de la autoridad eclesiástica para amortizar la esforzada administración de su evangelio, sino por ese fervor popular que es el único capaz de generar el volumen de ilusiones suficiente para adornar a la personalidad carismática de un colorido ramillete de ocurrencias supuestamente milagrosas.


En este proceso milenario, el artista ha ido progresivamente trasladándose de la posición del santo a la de abogado del diablo. Pero ahora responde, artista de mi generación, ¿qué le queda al arte cuando el abogado del diablo comprende que la necesidad de desmontar la existencia del milagro por objetivamente imposible, no invalida la importancia de la existencia histórica de milagros, porque resulta suficiente su papel testimonial si demuestra, aunque sea excepcionalmente, la posibilidad de un carisma significativo?

silueta_del_papa_en_hoguera_nuevo_milagro_titularseccion

¿Está creyendo el abogado del diablo en la importancia de los milagros después de todo? ¿Y no es semejante transformación tan repentina un fenómeno tan excepcional que cabría contemplarlo como milagroso? Y si el abogado del diablo ha hecho un milagro por la suerte de una comprensión radicalmente ampliada ¿No es otra cosa sino que se ha vuelto santo?


Y nosotros al comprender por fin el sentido del nacimiento de un santo, si a la cuestión ya se le ha dado la vuelta ¿persistiremos en actuar como fiscales que razonan de espaldas a la ilusión de la gente?

jp2



Palimpsesto de Wonderland Ain´t Cold, dentro del libro 9 del tercer volumen de memorias, Demagog-ies Our Brand New Chest.

9/30/2007

invitación contra el mito de la fabricación moderna

 
andar sobre nuevos pasos de lo que siempre estuvo ahí
velado a ojos educados en la negación de lo dado
por evidencias de lo sentido en el corazón de todos los hombres
distraidos en el caos de la adicción creciente
por la asimilación sintética de la supuesta verdad desnuda
mediante la profanación de cada cuerpo sagrado.
 
descansar la travesía en la fascinación
sin coste al descubrirnos eternos.
 
desnudado a la suerte de una verdad definitiva
rompo una lanza por la superación de la historia
para que aflore el ser más allá de la moda
y nos invite a la suerte de una tarea heroica
que surge contra el peso de la vieja responsabilidad
satisfecha por el impulso de todo un encuentro.
 
porque la fascinación no exige coste
al derecho de sabernos eternos
porque ahora reclamo el derecho
a pertenecernos.
 
8/1/2007

costumbre de buenas palabras

 
veo una manzana de oro
al surgir de nuestras palabras
sin que tal visión asegure
que la fruta caiga madura
para ser comida juntos
más que por la propia evidencia
de cómo en nuestro diálogo
la palabra se hace carne del otro
por mirar por su cuidado.
 
veo una manzana de oro
al surgir de nuestras palabras
y puedo ver cómo cambiamos
pero eso no es suficiente
razón para nuestros egos
que tal como están
afirmados sobre su estado
defienden jactancias incrédulas
de ser en ninguna alquimia
siquiera como quimera.
 
pero yo ahora 
me enfrento a vosotros
rebelado contra mis miedos
que enraboláis como mi defensa
tendida como una trampa
que no se concede mi orgullo
para deciros que si el momento
nos condena a un amor místico...
¿podemos acaso en algún sentido
si lo bueno nunca fue fácil
porque lo excesivo hasta duele
reprocharle por más que duela
albergar demasiada suerte?
 
 
7/28/2007

hilo sinestésico #4: nana (reminiscencias de Morrison)

 
I´m lost little girl 
I´m lost little girl 
I´m lost tell me who am I
 
You think that
I know what to do
Impossible? yes, but it´s true
You think that
I know what to do
You are sure that
I know what to do
 
I´m lost little girl 
I´m lost little girl 
I´m lost tell me who am I
 
You think that
I know what to do
Impossible? yes, but it´s true
You think that
I know what to do
You are sure that
I know what to do
 
I´m lost little girl 
I´m lost little girl 
I´m lost...
 
 
 
7/23/2007

tu hogar en mi garganta

 
el buen alumno que era el niño
quedó sepultado bajo escombros de prejuicios
hasta olvidar la atención prodigiosa
que se despliega sobre la primera profesora
y con ello una forma pura de aprender
satisfechos en nuestra confianza
de que vamos de la mano del mundo
por su benefactora visita
a enseñarnos quiénes somos.
 
renunciamos a concebir
que el mundo no viene a castrarnos
pero si el miedo por el camino
no viene y la jode del todo
de ese alumno devoto que éramos
como niños que somos
de la mano del mundo seguimos
aunque creamos estar combatiéndolo
con las armas de la indiferencia
de la fría disidencia estética
y un día sin previo aviso
por encerrarnos en no verlo
de su abundante regalo
reclama atención por sorpresa
y te mete una teta en la boca.
 
a partir de ese momento inundado
de mundo que vive en tu boca
hasta lo amado en la lejanía
se vive sin desamparo.
 
se siente que se instala en la garganta
un calor nutriente y satisfactorio
que no se completa ni remite,
como una pulsión que surge
de una hoguera benévola
de una llama satisfecha
de ese efecto que consigue reclamar atención
pero hambrienta
de asegurar un reconocimiento total
mientras sigue consumiéndose.
 
ahí estamos
y arderíamos si no fuera
que esta llama en la garganta
surge como una hoguera del mundo
por dejarnos llevar de su mano
a pesar de lo que se cuenta
de los hombres y los lobos
ya sabemos qué se dice
todo es lobo para el hombre
el lobo por lobo
y el hombre por lobo por el pobre sentir
de que malo al menos no es menos que nadie.
 
y ya nos contaron también
lo equivocado de pretender habitar en el cosmos
que un sombrero es una boa
que se comió a un elefante
constriñendo un símbolo de sabiduría
que venia a vestir de elegancia la cabeza
por no saber otra forma de asimilarlo
que depredándolo de un bocado
que por eso mismo
no conoce límites
a su falta de satisfacción
por mucho que coma.
 
pero ahora hasta una ausencia
provoca una llama en nuestra garganta
no se extingue ni perpetúa
al venir a satisfacernos
nadie se come a nadie
como principio de nada
el hombre es lobo para el hombre
nunca nos lo diría
nuestra primera señorita
que ahora habita
nuestro nexo entre cuerpo y cabeza
y ya podemos mirar
con una teta en la boca
a los prodigios del mundo
cuya dueña tiene allí
donde surgen mis palabras
un hogar compartido con ellas
para aprender nuevas lecciones
partiendo juntos de la mano
en un paseo por el mundo
sin mayor miedo a que termine en prueba
porque desde allí ya no cabe más examen
de evaluación apurada a bocados
desesperados por la vejez del hambre.
 
 
7/20/2007

luna nueva en mal momento (trece años antes Mar Muerto)

 
cuando llegan los malos momentos
viene una siembra de sombras
que viene a llamar la atención
de un mar que espera en perpetuo oleaje
porque anda sumido
por su total evidencia
en el bucle del sentido
de su puro
beneficio.
 
al mar la sombra del mal momento
le supone asombro
por no poder abstraerse de su propia constancia
ante el triunfo declarado de su propio ritmo
y no llegar a comprender 
que la fugacidad de esa oscuridad
que ni remite a sí misma:
esta siembra de sombras...
 
esta siembra de sombras
 
alberga por su propia vacuidad de constancia
un poder tan necesario que se expresa
en el deber de proyectar algo ajeno a sí misma
de manera que las sombras que vienen
auguran la aparición de presencias
en contraste frente al mar
que nunca deja de estar
apuntando frente a 
su necesidad
que diferencia no es lo mismo
que vacío
y señalando que en el riesgo
de desaparición resuena
nada menos que algo
más que una presencia eterna.
 
El mar en su asombro se marea
ante la evidencia en una subida
que se encuentra con la sombra en el cielo
de una luna que está nueva
augurante de una plena presencia
rebosante
y no revuelta
por fin subida de la marea
y el mar comienza a bañar
a dos sombras que se aproximan
por un ritmo finalmente
liberador por creciente
contra el mal momento.
 
contra el mal momento:
siembras lunares
playas de estrellas
ya estoy en cuarto
y luego espera
la luna Entera. 
 
 
7/18/2007

recordatorio

 
PARA RECORDAR LA SIGUIENTE IDEA
COPIAR EL NÚMERO DE VECES QUE SEA NECESARIO .
 
No soy una herramienta emotiva
que algunas personas precisan
para resolver cuestiones propias
que finalmente permitan
disfrutarlas a terceros.
 
No soy una herramienta emotiva
que algunas personas precisan
para resolver cuestiones propias
que finalmente permitan
disfrutarlas a terceros.
 
No soy una herramienta emotiva
que algunas personas precisan
para resolver cuestiones propias
que finalmente permitan
disfrutarlas a terceros.
 
Por mucho que el horizonte
augure semejante sospecha
como una negra tormenta
para tiempos venideros
en mi tronada cabeza.
 
 
6/26/2007

inventario insuficiente así que cierre al por mayor

 
No sé de ti qué prefiero
 
no porque nada me interese
 
sino todo lo contrario.


No puedo centrarme en tus ojos

porque son un océano azul

de galaxias a explorar

pero no te extrañe saber

que la forma de tus pies

me reclama por lo mismo.



No basta tu cuello

aunque es el eje

que conecta tierra y cielo

en mi mundo conciliado

y por su posición me guío

cuando miro al horizonte

que así tengo todavía por delante.



No puedo centrarme en tus manos

porque aunque obran milagros

disfruto hurgando tus costillas

para comprobar que eres tú y que estás viva

en cuya evidencia vuelvo a resucitarme.



No basta con besarte el tercer ojo

porque tu frente es campamento de confianza

pero tus hombros también ofrecen colinas

como tersura de atalayas personales

en la protección de mi viaje.

 

Y en la proyección de mi viaje

no basta perderse en tu ombligo

aunque allí estás recién nacida

porque ofreces otros sondeos acogedores de aberturas cálidas

que te realizan como mujer definitiva.



No basta con abordar el círculo pacífico de tus caderas

si me enloquece la contracción de tu cuerpo:

No basta el olor de tu pelo porque te huele todo el cuerpo.

No basta tu piel tan lisa porque en tus pliegues se encuentran

tus más fragantes secretos.

 

No basta tu mancha de nacimiento en el brazo

porque no es verdad que nacemos con culpa

y así de tu origen sólo me recuerda

una estricta originalidad que el destino no interrumpe

y cómo va a bastar entonces

si es que todavía estás por venir.

 

Así que quizás bastaría

con saber que no basta

tu cercanía

porque también te siento en la distancia

pero también siento inmediatamente

que tampoco eso basta y aquí quedo

 

sin saber

qué parte de ti

prefiero.



 

6/14/2007

mientras tus sueños

 

Mientras duermes

ahora soy sueño tuyo

que vive por la protección de tus ojos

nunca cerrados del todo

para convertirme en sensación

liberándome en esencias

que circulan por tu mente

para hacerte comprender

que espero aquí afuera

en que la vuelta nos confunda

en un contraste de impresiones

donde pueda reconocer que quizás

también vivo fuera de tu cuerpo.

 

Aunque sea en momentos de ensueño

porque en esos instantes te he visto

y estás con los ojos muy blancos

y poco entreabiertos.

 
 
6/13/2007

vuelo sobre alfileres informa de un nombre

 

Hemos sido educados para separarnos del mundo

desde que ni tenemos uso de razón

nos entregan cajitas de afileres mientras todavía

disfrutamos buscando mariposas que con sus alas

dibujan un signo de infinito.

 

Porque nos han educado para fijar el infinito y catalogarlo

aprovechando nuestro gusto por los juegos de colores

en una colección exhaustiva de vuelos impedidos

por nuestra tentación de dominar la belleza.

 

Nos hemos debatido en cada deseo nuestro secretamente

convencidos de que el placer no nos conviene en sí mismo

porque nos enseñan en la culpa del que niega

que el individuo no cuenta más que si porta alfileres.

 

Pero esta escuela injusta ha terminado por el poder de una mirada

que contiene en su interior todavía un orgullo infantil

saneado de superioridades pretendidas

por una injusta comprension cartesiana

de la noble necesidad de trascendencia.

 

Ahora aprendemos en una mutua sugestión de miradas

y aún podemos aprender a mirarnos

hasta comprender que todo nos habla una vez 

utilizado el engaño de los nombres contra sí mismo

mientras se entrelaza la memoria en el sentimiento

cuando tus manos dibujan mariposas en mi espalda

y me curo de todo conocimiento previo

que ausente de erotismo

estaba sólo cogido por alfileres...

 

Que ahora están perdidos por el suelo

formando un nombre exclusivo en concreto

en una dispersión estallada de aberturas

respira Entera su pronunciación sobre mí

tal y como suena su nombre en la rima

de la frase donde testimonio que hilvana

amor que de saber 

me sana.

 

SOLUCIÓN: dlin dlin dlin...

 

5/22/2007

el mejor alivio


Por la suerte de unas manos mágicas

una corriente recorrió hoy mi cuerpo

como un chorro de luz atando cabos sueltos

de algunas historias que quedaron pendientes

al destino aparente de una caída continua

suspendida en una culpa secreta

que pesaba más que toda una vida

a la que no dejaba volar por su cuenta

para remontar las posibidades de un amor siempre roto

y poder renunciar a la última palabra

para mirar hacia atrás sin ira...

 

Y renacer profundo de las cenizas

apagadas de la desesperanza

que remata la ilusión de los niños perdidos

en la escucha de los cuentos de hadas

donde los torrentes arrastran con fuerza

todas las armas sembradas por el olvido

de ese olvido a la sien ahora mismo

para amenazar mis pensamientos

contra la tentación de mantener las evidencias

de un mundo donde creemos saberlo todo

a costa de minarlo sin ilusión

de odio.

 


 

 

Y ya no sé

pero soy

otro.

 


Y lloro a manos de mujer,

imploro un recuerdo cordial,

imploro a la fuente de mi niñez,

y lloro al mejor alivio.

 

5/13/2007

maquinaria de un maullido: descripción

 

la máquina de seducción se dispara

por un interruptor compartido.

corresponde a la necesidad incesante de juego.

mueve a mahoma y mueve a la montaña.

 

máquina de seducción mutua

desdibuja todo contorno conocido.

cierra un circuito de reconocimiento

y no precisa válvulas de escape.

 

máquina de seducción mutua,

diagrama de una cama.

dispara máscaras que nos ponemos sobre

una máquina de seducción

que nos aloja sin obstáculo.

 

maquinaria de seducción es

una amardura que dura

el amor que dura

profesado con devoción verdadera

como el maullido de un gato por su dueña

que se alimenta de su pecho

que bombea al suspiro que surge

del cruce de sus miradas

reconociendo profundo al felino 

determinada oferta de juego

acechando con sus uñas 

cualquier falta de arrebato

en un baile que no sabe

quién es ratón

quién mujer

y quién gato.

 

5/5/2007

oración al ente

 

ente a donde llego por dentro de una joya

dame un nombre para cada cosa

que no traicione lo que somos

que es donde nos dirigimos

por la suerte de un encuentro

de pieles enajenadas

de toda condición de frontera

rota por el amor

de la única mujer del mundo

que formó un ente con mi cuerpo

que ahora emite a través de galaxias

 

amen

 

4/30/2007

hilo sinestésico #3: raw arenga, Cause it is a game, guys. You wanna think it's not, huh?

 
And say no!
Crowd: No!
You will not control me. No.
Crowd: No!
You will not take my soul. No.
Crowd: No!
You will not win this game. Cause it is a game, guys. You wanna think it's not, huh?

Yeah, we are taught to apologize. I am sorry. I am so sorry, baby, I am so sorry!
 
 
 
 
3/11/2007

hilo sinestésico #1: ARCH1EN3MIG0...

 
 
Como un caótico choque de espadas en un combate contra el desprecio que sientes por ti mismo, mientras rezas a tus huesos para que no cedan al miedo que te tiene agarrado en secreto por la nuca. No te hagas el tonto: sabes de QUÉ estamos hablando.
 
1/4/2007

diccionario de juego: compasión

 
musical fantasy light comprime poco a poco un marasmo encontrado de razones y dice: "compasión".
 
co-pasión. Forma que toma el sentimiento bajo el sostenimiento de una pasión compartida. Regulación de lo pasional ante el reconocimiento del otro. Aplicación que permite la liberación de uno mismo. Joya de juego. Fin del juego: Comienza el juego.
 
12/28/2006

interferencia

Interferencia recibida por el canal HY, después de varios meses sin noticias al respecto.

 

not guilty to be
proud to be guilty
of thinking of
exceeded creativity
is just a pleonasm
as well as
HYBRIS INC. is an oxymoron
cause we are
 
contradiction
 
HYBRIS INC.
 
simply dialogue
your option
 
join the joke
1t´s NOT CHEAP
 
INSERT COIN
 
HYBRIS INC.
CONTRADICT YOURSELF
& give us your money
you only want
 
influence
 
and you will be guilty
of not feeling guilty
but feeling happy
at last
 
HYBRIS INC.
WE ARE NOT HY****
Y***S
fin de la transmisión.
 
12/21/2006

vela desplegada frente a vientos de cólera

 
Los sueños del jugador mezclan sus brumas en torbellinos brillantes que terminan formando una enigmática palabra: hibris...
 
Los ataques forman parte del juego. Pero en el trasunto del juego, cada ataque denota una cierta incapacidad coyuntural, un cierto grado de falta.
 
hibris...
 
El ataque colérico es uno de los más funestos. Montar en cólera resulta característico de quien cree haberse colocado de una u otra manera en posiciones de omnipotencia. Su carácter arrasador es una contrapartida proporcional, típica, de quien se había creído que podía con todo. La cólera es un rasgo característico de los dioses.
 
Pero la posición de omnipotencia es irreconciliable con la posición del jugador. Que es relativa, que funciona en relación con la apertura del entorno. Y la figura del jugador es irreconciliable con la figura de ese dios dominador que tiende a cerrar todos los aspectos del juego.
 
hibris...
 
Puestos en el trance de ofrecer una atención benefactora, puede entenderse erróneamente que la oferta de bien sin contrapartida se convierte en el único sentido recurrente de lo que sucede. Esta sensación se refuerza si el interlocutor se encuentra en una posición de especial necesidad. Lo que va situando al jugador en la posición de una especie de dios. Pero un dios tiende a ofrecer una solución definitiva que rompe con la necesidad de apertura de juego. Planteará al cabo, un escenario idílico donde todo queda resuelto. Termina acotando un artificio paradisíaco donde los movimientos no parecen necesarios, carecen de significación. Si el jugador acaba situado en una posición que viene a convertirle en una especie de dios: erradica el juego, queda fuera de juego.
 
Intentando dar bien sin reservas, el dios terminará pretendiendo ganar toda razón a la necesidad de superar el paraíso que ofrece mediante su esfuerzo de atención absoluta. No dejará de acumular razones para clausurar su escenario. Cegado como está, mirará por todo. Limitado como está por un solo modo de actuación, se permitirá ofrecer sin contrapartida. Pero como realmente estamos sólo ante un jugador, siempre existe una exigencia proporcional a todo esfuerzo. Genera en este caso razones que invitan a aceptar ese estado de las cosas. Y a la vez, cuanto más esfuerzo se invierte y acumula, más razones se precisan. Porque se termina sosteniendo nada menos que la tarea titánica de crear un paraíso.
 
La posición del jugador que acepta esta dinámica, termina redundando sobre una especie de figura paterna, sobre el papel de dios-padre. No hay nada que provoque más repulsión en el jugador que la figura dominadora del padre. Y sin embargo, es posible que el jugador termine ocupando su papel implícitamente, a costa de aceptar una serie de razones que motivan una dinámica de relación paternalista. Si hay algo que odia el jugador, es terminar haciendo de padre.
 
musical fantasy light dice: donde hay paternalismo, hay dinámica que falsea el juego.
 
Por mucho que se vengan ofreciendo atenciones benefactoras, si el jugador termina desatando un ataque colérico, denota que estaba situándose en la posición de un dios que pervierte el principio de juego. Porque al cabo de un esfuerzo finalmente insostenible, cuando todas las razones esgrimidas no resultan suficientes para sostener el escenario idílico montado por quien se ha puesto en la posición de un dios, cualquier gesto insignificante puede terminar desatando una respuesta en forma de terrible sinrazón. Un ataque colérico.
 
hibris...
 
Cualquier quebranto puede significar algo definitivo. En medio del Edén creado, la ingestión de una insignificante manzana puede ser suficiente para invertir el sentido de la situación. Y el jugador, que no necesitaba de razones para jugar porque el juego existe -el juego es real-, transforma de repente el principio oferente de abundancia en un principio restrictivo. De lo leal se pasa a lo legal. De lo eximente a lo exigente. Si se cae en la tentación de aceptar el papel de árbol de la generosidad, el jugador terminará transformándose en árbol de la ciencia del bien y del mal. Son dos caras de la misma moneda. Y su capacidad ilimitada para dar sin contrapartida se convertirá en una exhibición definitiva de razones bajo la emisión de un juicio desmesurado. En una expulsión condenatoria, inmediata y terrible del paraíso que ofrecía. Donde antes ofrecía puros bienes, ahora ofrece razones que vienen a legitimar un esfuerzo finalmente pervertido.
 
hibris...
 
Para el jugador que cree en la naturaleza positiva del juego, no hay sorpresa más terrible que la de reconocerse administrando una culpa ajena, en beneficio de una posición personal que pervierte el principio de juego. Resulta un final fatalmente edípico. Cuanto más pretendia estar mirando por el aliado de juego, más cerraba un campo que giraba irrenunciablemente en torno a sí mismo. Así produce el juego la paradoja del combate. Se cumple justo lo que se intentaba evitar de raíz desde el principio. Así que el máximo castigo del jugador consiste en sorprenderse administrando un castigo. Y si el castigo que administra se proyecta sobre un horizonte absoluto, el ataque colérico del jugador viene a cuestionarlo absolutamente. En el ataque de cólera, el jugador experimenta fugazmente una pequeña muerte. Se produce un sacrificio. El ataque de cólera implica la valiosa pérdida de una vida de juego.
 
La explosión de cólera no resulta un ataque limpio. En la onda expansiva de la sinrazón, las razones quedan como esquirlas en la piel del dios. Infectadas. Pidiendo permanente reparación. Escuecen sin parar. Duelen. Pero el dolor de esta herida no se calmaría ni con la aceptación total de sus razones por parte del atacado. Porque el dios no vive en realidad en la necesidad de la coherencia del sistema de razones que sostienen su escenario,
 
sino de resultar querido sin más
 
por todos sus distintos seres.
 
Porque el juego existe, el juego es real.
 
Y el caso es que montando en cólera, por mucho que alcanzara la aceptación total de sus posibles razones sin excepción, el jugador ha ofrecido una imagen terrible que provoca en el atacado un rechazo, ni que fuera por amor, definitivamente visceral: el miedo que congela su corazón.
 
Hace frío estos días, preñados de sueño... hibris hibris hibris...
 
12/13/2006

la fortaleza interior

 
Al quedar capturado por un sistema de ocultación, el principio de inconsecuencia exige la invalidación del razonamiento lógico. Pero la lógica persiste a pesar de todo, porque el juego existe, el juego es real. Y como dentro de la fortaleza no es posible aplicar un juego consecuente de causas y efectos, se crea una segunda fortaleza interior en la mente del jugador para poder manejar dicho juego. El jugador queda preso de un sistema de dos anillos concéntricos. Lo que sucede fuera y dentro de la fortaleza creada por el sistema de ocultación le es ajeno en última instancia, porque el pacto de secreto pertenece a quien fuerza su construcción. Lo que sucede dentro de la fortaleza interior pertenece totalmente al jugador. Allí puede aplicar la lógica. Pero sin capacidad de un mínimo contraste en términos de efectos, inicia una dinámica de rastreo de posibilidades carente de freno. Un giro de estas características sólo puede terminar desembocando en una dinámica obsesiva.
 
Al intentar aplicar una lógica sobre un ámbito que, por queda recluido en su interior, está ausente de causas y efectos, todo lo que sucede en la fortaleza interior está sujeto a soluciones de carácter frustrante. La manera de superar esta dinámica de carencia reside en la aplicación de principios de sublimación. Sólo sublimando se puede superar por elevación la situación de contradicción que surge de una ruptura real entre causas y efectos, entre palabras y hechos.
 
Pero la conciliación de contradicciones mediante un principio de sublimación supone un gasto grave, una liberación abusiva de excedentes. El jugador puede invertir todos los bonus extra acumulados a lo largo del juego en la tarea de subvertir su situación de actual carencia en sensación de abundancia. Pero si la situación persiste, acabará totalmente vaciado. Porque todo el rastreo de posibilidades que se produce en la fortaleza interior, está abocado a exculpar a quien ha creado el sistema de ocultación en beneficio propio, por la propia naturaleza del pacto de secreto. Y la responsabilidad de su situación reside precisamente en quien, no sólo se ha permitido vulnerar los principios de claridad y consecuencia, sino que además se cree con derecho para hacer participar de manera subordinada a otra persona en semejante transgresión para beneficio propio. Precisamente porque la generosidad del jugador lo permite por su abundancia de recursos.
 
De esta manera se sucede el rastreo de posibilidades en la fortaleza interior. Los bonus extra acumulados se dilapidan rápidamente. La situación de carencia se agudiza. Aparece una exigencia agravada de amortizar la inversión. Cuanto menos se tiene por el gasto de sublimación, más se necesita. Cuanto más se necesita, más se gasta. Los mecanismos de sublimación se instalan en la órbita de una idealización de la situación. Y todo ello reduce al jugador a una situación de pobreza que se resume en pura ceguera. Porque lo único que tiene que reconocer, es justo lo que le queda vedado por el compromiso que le tiene abocado a esa situación. Y el jugador basa sus movimientos en el respeto de los compromisos adquiridos.
 
No pudiendo exigir responsabilidades al constructor del sistema de ocultación, el jugador proyecta la causa de su pobreza sobre el resto de los elementos en juego. En el rastreo se apunta a las circunstancias. En el rastreo se apunta hacia uno mismo. Se confunden victimismo y culpabilidad. El jugador comienza a estar vendido. Y la dilapidación de los excedentes acumulados sigue acelerándose. El jugador terminará proyectando la responsabilidad de su situación por elevación del causante del sistema de ocultación, y convertirá en enemigo al elemento que motiva el secreto. Se comienza a odiar al depositario del compromiso que exige el pacto de secreto. Porque además el constructor del sistema de ocultación recuerda recurrentemente su existencia, su importancia, su condición de clave. En la fortaleza interior, libre de todo menos de responsabilizar al compromisario de la situación actual, se encuentra indefectiblemente en esta tercera parte totalmente ajena al jugador, el blanco de lo que por medio de la carencia, comienza a resultar insatisfactorio.
 
Pero ni siquiera esto puede quedar expuesto en el ámbito de la fortaleza generada por el sistema de ocultación. Porque su propietario recordará la injusticia de semejante solución, porque ese elemento clave es ajeno al jugador, no le pertenece.
 
Se inicia en ese punto una dinámica de reproche. La progresiva aplicación de lógicas insatisfactorias a lo sucedido, y la progresiva situación de carencia, crean una situación sin salida. Toda esa vorágine se acumula en la fortaleza interior con una presión que se va haciendo cada vez más inaguantable. Los destilados de los esfuerzos de sublimación se convierten en humores que no encuentran salida. Los humores se acumulan, presionan, permanecen, se depositan. Sin salida comienzan a agriarse, a pudrirse. El jugador deja de ser divertido. El jugador deja de ser positivo. El jugador pierde interés con tango gasto. El jugador comienza a ser un puro pathos sin contrapartida: un ser patético.
 
Pero el jugador sigue preso de su pacto por propia coherencia con su modo de juego, por respeto a una relación iniciada a partir de los mejores sentimientos, por miramientos con el carácter amoroso del principio de juego. Y en situación de progresiva carencia, el protagonismo de la situación que se ha tornado patéticamente ideal, resulta convertirse en lo único objetivo: en el único objetivo.
 
Corresponde al constructor del sistema de ocultación superar la situación crítica. Pero por su capacidad de actuación desprejuicida, se sitúa ajeno a esta crisis. Lo crítico resulta en todo caso, molesto a nivel personal. El jugador advierte repetidamente al constructor de lo crítico de la situación, de la necesidad de resolver limpia y rápidamente lo contradictorio de la situación, de la volatilidad de los materiales manejados, de la dificultad de un manejo tan oneroso, de la catástrofe que se avecina. Pero para el constructor del sistema de ocultación no es tal. Se trata de una catástrofe personal del jugador. Mientras la situación no salta por los aires, es que el jugador sigue disponiendo de réditos. De bonus extra que el constructor disfruta de una u otra manera en términos de beneficio personal. El jugador resulta para el constructor del sistema de ocultación una especie de árbol de la generosidad del que recibe indiscriminadamente. ¿Cómo renunciar a algo así por parte de alguien que muestra tanta limitación personal para afrontar las cosas, como para necesitar construir sistemas de ocultación?
 
El vaciado prosigue. Los humores se acumulan y se pudren. El jugador empieza a estar realmente vaciado, y se muestra como una molestia patente. El constructor del sistema de ocultación revisará entonces las condiciones del pacto, se desprenderá definitivamente del compromiso amoroso, del plus de responsabilidad extra-amistoso. Puede llegar a decir que nunca existió tal cosa, incluso si se recuerdan sus palabras en ese sentido. Pero incluso cuando esto suponga la consecuencia de liberar al jugador de la fortaleza y dejarle partir, el constructor volverá a utilizar desprejuiciadamente palabras de confianza, promesas de complicidad, ofrecimientos sabrosos y hasta campeones, para reconducir al jugador a la fortaleza. A una situación de estatismo para volcar un excedente de atención sobre el constructor capaz de insuflarle la confianza que necesita para su propio viaje.
 
Esta última contradicción se acumula en la fortaleza interior del jugador como una nueva variable que lo satura todo insoportablemente. Ni accediendo a partir prácticamente vaciado, el constructor de la fortaleza permitirá al jugador una errancia pírrica. El constructor parece decidido a vaciar definitivamente al jugador en su propio beneficio. No sólo cambia las reglas a su antojo. Pide al jugador que a pesar de haberlas cambiado, el jugador respete una posición que pertenece a un compromiso superado.
 
La acumulación de humores podridos comienza a resquebrajar los muros de la fortaleza interior del jugador. El intento de manejar mesurada y razonablemente el compromiso adquirido está a punto de ser desbordado por un torrente que desbordará la fortaleza interior y se arrojará inundando todo el espacio de la fortaleza creada por el constructor del sistema de ocultación. Se arrojará sobre él de golpe. Quebrará los propios muros de la fortaleza creada por el sistema de ocultación. Se hará evidente como una intempestiva violencia, como una reacción inopinada, como un gesto ilógico. Arrasará de golpe todo lo bueno sembrado a partir de un desajuste fundamental. La exigencia de quebranto de consecuencia y claridad. La instrumentación desacomplejada de una confianza que se conocía desplegada desde el compromiso ineludible del vínculo amoroso. Y el constructor del sistema de ocultación resultará ser de golpe: un dueño del desastre.
 
Si el constructor de sistemas de ocultación será capaz de introducir en su modo de juego variaciones que le permitan finalmente manejarse en la consecuencia y la claridad, es una duda que resuena en la mente sin barreras de un jugador que todavía maneja los flecos de un sentimiento profundamente amoroso. Es su único equipaje mientras afronta vaciado la siguiente casilla de una nueva pantalla por-venir. Tristemente vacío. Ya no más ciego.
 
12/12/2006

sistemas de ocultación: violencia

 
Hay técnicas cuyo propio uso invalida el juego. Si el uso de una técnica invalida aspectos básicos del juego, estamos ante malas artes. El juego es claridad. El juego es consecuencia, porque el juego existe. El juego es real, y consiste en una relación directa entre las palabras y los hechos; sobre los acontecimientos que nos suceden, el juego se construye también en la historia que nos contamos.
 
A lo largo del juego, periódicamente aparecerá la tentación de compartir relaciones basadas en sistemas de ocultación. La propia condición hermética de lo ofrecido parece constituir un valor en sí mismo. Este espacio excepcional suele tomar la forma de una fortaleza, porque el sistema de ocultación supone una medida de defensa de quien lo ofrece: contra las consecuencias de sus propios actos. Al invitarnos a participar en la fortaleza -en nuestro fuerte de Comansi, en el círculo privado-, se intenta asegurar que el compromiso del jugador gira sobre el propio principio de inconsecuencia establecido por la barrera que constituye el sistema de ocultación. Resulta muy difícil para el jugador rechazar una invitación de este tipo, porque viene revestida como un gesto de extrema confianza. Y participar del prestigio de ese hermetismo excepcional, supone quedar encerrado a partir de entonces en esa fortaleza.
 
Acostumbrado a la consecuencia -porque el juego existe-, el compromiso del jugador con un principio ajeno de inconsecuencia terminará vendiéndolo. Poco a poco. Ya que como principio, el sistema de ocultación genera la mentira por sistema. Y a pesar de querer quedar protegido por lo valioso del secreto, la mentira funciona a ambos lados de los muros de la fortaleza. Pero el manejo del engaño pertenece exclusivamente al dueño de la fortaleza. Sólo él tiene la clave de acceso, la Key, la llave. Y si el jugador toma medidas para administrar el secreto del que participa, el dueño de la fortaleza le recordará la necesidad de ser consecuente con el compromiso adquirido: con un pacto que gira sobre un sistema de ocultación, es decir, sobre un principio de inconsecuencia.
 
A partir de un sistema de ocultación, el principio de inconsecuencia permite al dueño de la fortaleza manejarse con libertad para el olvido. Nada de lo que sucede tiene por qué resultar significativo. Y todo puede ser por lo tanto responsabilidad del otro implicado. Pero el jugador lo recuerda todo, porque el juego se construye en la narración de su relato. Porque el juego es justamente relativo en la decisión de aceptar las consecuencias de jugarlo. Porque el juego es básicamente, frente a las barreras dispuestas por sistemas de ocultación: relatio.
 
Como el juego se crea en la narración de su relato, la matriz de los sistemas de ocultación reside en la invalidación del carácter significativo de las palabras. Las palabras no significan nada para quien se basa en un sistema de ocultación. Son, en todo caso, "bonitas". Éstética ausente de ética. No suponen por lo tanto ningún compromiso. Así queda abierto el campo libre para la mentira. Para la sorda violencia de una incoherencia sistemática.
 
Incluso si imaginamos el más idílico de los reconocimientos entre dos personas, dos amantes susurrándose "amor" en el momento de un orgasmo simultáneo, el defensor de sistemas de ocultación puede preferir suponer que la emisión de esa palabra en esa situación no significa nada, con tal de no quedar expuesto a compromiso alguno. Hay algo horrible, un crimen básico en algo así, una traición que atenta contra todo lo mejor de la vida.
 
Un defensor de sistemas de ocultación es alguien limitado stricto sensu, básicamente necesitado, e intentará retenernos para proporcionarle ayuda. Incluso cuando la acumulación de responsabilidades le avoque a dejarte partir, volverá a proyectar una imagen que aluda a lo mejor de nosotros para ponerte en función de sus necesidades, de sus miedos, de su propia partida. Si no se rompe este círculo, el jugador puede quedar anulado indefinidamente.
 
Por eso conviene violentarse excepcionalmente contra las propias reglas. Recordar que las propias reglas están giradas sobre un principio de inconsecuencia que no nos pertenece. Devolver de golpe a la persona que utiliza sistemas de ocultación, la sistemática violencia que ejerce contra el jugador, contra el juego, contra la claridad, contra la consecuencia.
 
Conforme el jugador es sometido al compromiso con un sistema de ocultación, pierde el respeto de quien se aprovecha de ese pacto, en el vaciado que supone su progresiva instrumentación.  Llegados a un extremo, superar el quedar convertido en puro instrumento, pasa por devolver de golpe su violencia mediante la emisión de un gesto sin paliativos en la propia matriz del sistema de ocultación. Proferir un insulto donde no hay marcha atrás. Justamente el insulto más desmedidamente injusto, y de golpe se destruye la fortaleza y se recupera la libertad. Olvidada del curso de los acontecimientos, ausente a su propia dinámica de actuación, la persona apoyada en sistemas de ocultación reconocerá la violación básica de su más profunda intimidad. Provocará un efecto tan atroz que la persona afectada tenderá a identificarlo con locura. La locura identificada por quien se maneja en la inconsecuencia de un sistema de ocultación: la locura de la consecuencia que no venía siendo reconocida. Y todo ello a pesar de que las palabras no parecían venir contando con un valor significativo:
 
Porque era mentira. Porque las palabras cuentan. Pueden serlo todo. Lo evidenciamos cuando nos toca en propia carne. Porque lo sabemos de siempre. Y han sido utilizadas por lo tanto engañosamente en una relación cifrada en torno a ellas.
 
Y después de todo, así como el jugador sabía que se "metía en la boca del lobo", la otra parte sabía que estaba jugando con un jugador.
 
Cuanto más claros más amigos.
 
 Porque el juego existe. El juego es real.
 
 
12/7/2006

Recuento arcade

 
 El juego se traiciona a sí mismo: Cuando el cuento se convierte en...
 
recuento.
 
 
11/28/2006

reglas básicas de juego: Galaxian

 
1. When space rocket is destroyed three times game is over.
 
Hay un múmero limitado de ocasiones para conseguir un objetivo.
 
2. When score exceeds 5.000 points, one space rocket is added.
 
En el juego se puede "invertir" cantidad por calidad.
 
3. Destroying aliens in movement you can get points in double.
 
El movimiento constituye un valor en sí mismo, un valor redoblado.
 
4. Locate mistery points in play.
 
En el juego hay cosas por descubrir. Conviene permanecer atent@s.
 
11/23/2006

tras todas las caras de todo jefefinal

 
En el trance de la lucha con el jefefinal, el escenario se vuelve confuso y borroso. Comienza con el anuncio de una promesa que recuerda anticipadamente la plétora del juego. Y como el juego no es más que su curso, se suceden una serie de transformaciones que culminan en una negación sin paliativos.
 
Se anticipa la presencia de la princesa. Se diluye en su ausencia de una manera fantasmagórica. Esa ausencia que remite al peligro de muerte activa miedos ancestrales. El fantasma de la princesa constituye la primera transformación del jefe final. Su evanescencia inaprehensible desata la nube de viejos fantasmas acumulados, en medio de un escenario que se vuelve espectral. Nos sentimos perdidos. Caemos en la cuenta de que estamos capturados en el mausoleo de la princesa. Un espacio plagado de pruebas para sólo acceder a su presencia inerte, a su carcasa, a su expresión muerta, a la muerte. Y tras la promesa inicial, el jugador se ve preso de un laberinto para acceder en todo caso a un principio de decepción. La sensación de engaño espolea los miedos ancestrales.
 
Bajo las riendas de estos miedos, el jefe final todavía tendrá que sufrir metamorfosis más grotescas. Lo que parecía una tumba se asemeja ahora a un monstruo. La entrada del mausoleo es una cabeza con la boca abierta. La invitación inicial de la princesa en su aparición anticipada, venía a entregarnos engañosamente a ser devorados. Cada una de las fases que esconde una prueba para acceder a la princesa, es en realidad un estómago que nos va deglutiendo lentamente en nuestra aparente búsqueda. El monstruo tiene varios estómagos, y el laberinto donde parecemos enredados viene a ser su intestino. Devorados por el monstruo, el acceso a la princesa coincide con la expulsión por el ano. La invitación al juego bajo la anticipación de la princesa, parece revelar entonces un engaño bajo la invitación a un acceso que concluye, literalmente, "dejándote hecho mierda".
 
Hasta ese momento, el jugador está todavía dudando sobre la naturaleza del objetivo que venía teniendo delante. Pero semejante evidencia confirma la necesidad de combatir definitivamente al monstruo. La decisión pasa por renunciar al objetivo para escapar del engañoso monstruo. Renunciar a la princesa y su engaño para continuar entonces un juego sin objeto. La fase de juego se vive entonces bajo la forma extrema de una violencia interna.
 
Decidimos expulsar al monstruo lo más lejos posible de nuestra presencia. No concluir su digestión. Conseguir que nos vomite. Superar el laberinto. Desembarazarnos del artificio fantasmagórico que pretende retenernos alli bajo la forma de la princesa.
 
Lo arrastramos hasta una isla lejana. Luego más lejos todavía, hasta un bosque perdido, para allí enterrarlo. Abandonarlo para siempre.
 
Pero la destrucción exclusiva del monstruo supondría la posibilidad de proseguir un juego que ha quedado sin objeto. Hay que rescatar a la princesa del monstruo. Extendemos sobre el vientre del monstruo las semillas de unas flores que crecen al abrigo de sus esencias. Envolvemos las semillas con el cuerpo replegado del jefe final. Enterramos la mole. Y a partir de ese momento, el engañoso monstruo que invitaba a tragarnos para permitirnos acceder a la mera evocación de la princesa bajo la forma de su muerte, dara paso con su progresiva putrefacción a la germinación de una sencilla vida floreciente. La princesa se reincorpora, y el juego continúa a partir de entonces con sentido renovado.
 
Depositamos sobre la tumba de la tumba, unas monedas para que quien pase por allí, comprenda la abundancia del juego en la evidencia de un pequeño regalo inesperado.
 
Nos alejamos de la pantalla del bosque confiados, por la crítica renovación del juego que ha tenido lugar. El miedo parece cesar a cada paso. Nos vemos confiados en la pantalla que está por vernir.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Pero conforme se abre el plano, el escenario extiende sus contornos. Y sus formas se integran en torno a una figura nueva que se comprende paulatinamente. Ya no aparecemos siquiera en la macroextensión. Y mientras parecemos alejados, puede verse que la nueva forma del escenario expresa un conflicto. Viene a indicar que la batalla se sucede todavía. Es la figura fetal de nuestra propia imagen, arrojada sobre su propio tragarse. Es una deglución incesante de uno mismo que contiene al propio jugador.
 
 
El jefe final ha resultado ser nuestro propio ego.
 
 
Y el combate no ha hecho más que empezar.