| koldo's profilemusical fantasy lightPhotosBlogLists | Help |
|
11/5/2007 así nace un santoPero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz. Salmos 37:11
Puesto que no podemos suponer la existencia de milagros, pero la búsqueda de los mismos parece una evidencia constatable objetivamente a lo largo de la Historia, los milagros significan algo. Esta evidencia de la búsqueda de milagros confiere al significado de los milagros algo proporcionalmente valioso al hecho de que se ofrece como una constante, a pesar de que precisamente nunca se pueda suponer su existencia. El acento cae por tanto en este afán de búsqueda, y más concretamente, en el depositario de la atención que promueve esa búsqueda tan extraña. Así, la constatación histórica de una lista de milagros apuntaría, en la atención promovida por determinadas personalidades para convocar interpretaciones que buscan atribuírselos, la evidencia de que es posible un tipo de carisma excepcional, que justamente se reconoce en la persona en proceso de santificación. Y no tanto por una fría y pragmática decisión vertical de la autoridad eclesiástica para amortizar la esforzada administración de su evangelio, sino por ese fervor popular que es el único capaz de generar el volumen de ilusiones suficiente para adornar a la personalidad carismática de un colorido ramillete de ocurrencias supuestamente milagrosas.
En este proceso milenario, el artista ha ido progresivamente trasladándose de la posición del santo a la de abogado del diablo. Pero ahora responde, artista de mi generación, ¿qué le queda al arte cuando el abogado del diablo comprende que la necesidad de desmontar la existencia del milagro por objetivamente imposible, no invalida la importancia de la existencia histórica de milagros, porque resulta suficiente su papel testimonial si demuestra, aunque sea excepcionalmente, la posibilidad de un carisma significativo? ¿Está creyendo el abogado del diablo en la importancia de los milagros después de todo? ¿Y no es semejante transformación tan repentina un fenómeno tan excepcional que cabría contemplarlo como milagroso? Y si el abogado del diablo ha hecho un milagro por la suerte de una comprensión radicalmente ampliada ¿No es otra cosa sino que se ha vuelto santo?
Y nosotros al comprender por fin el sentido del nacimiento de un santo, si a la cuestión ya se le ha dado la vuelta ¿persistiremos en actuar como fiscales que razonan de espaldas a la ilusión de la gente?
Palimpsesto de Wonderland Ain´t Cold, dentro del libro 9 del tercer volumen de memorias, Demagog-ies Our Brand New Chest. |
|
|